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¡El que menos corre vuela!

  • Foto del escritor: Regina Nahony Urieta
    Regina Nahony Urieta
  • 24 feb 2019
  • 2 min de lectura

Ojeando algunas metáforas para mi clase de Terapia Cognitiva Conductual, me encontré una metáfora que iba más o menos así (tengo que advertirles que algunas partes las modifiqué):

Hace mucho tiempo en un jardín vivía una oruga, un día la oruga se levantó y decidió emprender un largo viaje, cuando iba caminando se encontró a un grillo (la verdad, no puedo recordar cual insecto era), entonces el grillo le preguntó—oruga hacia dónde vas, y la oruga respondió --- anoche tuve un sueño muy lindo, soñé que estaba arriba de la montaña y que desde allí veía todo el valle… a lo que el grillo le respondió – pero la montaña está muy lejos, jamás vas a poder llegar allá. Sin importar lo que dijo el grillo, la oruga siguió caminando… más adelante la oruga se encontró con la cigarra, y la conversación fue similar a la que había tenido con el grillo, la cigarra prácticamente se rió de la oruga en su cara. Durante el transcurso de los días esta escena se repitió varias veces; hasta que un día, los insectos del jardín se dieron cuento que la oruga había muerto, y en su lugar había un caparazón muy duro, a lo que los insectos pensaron, pobre oruga, ella cavó su propia tumba.

En honor a la oruga todos los insectos del jardín se reunieron para rendirle tributo, pues su gran sueño de ver todo el valle desde la montaña la había llevado a la muerte, en su lugar habían puesto un letrero que decía “Murió intentando llegar a la montaña”; el letrero fue puesto como una advertencia para los demás insectos, para que siempre se mantuvieran en la “seguridad” del jardín.

Mientras todos rodeaban la tumba de la oruga, de repente empezaron a salir del duro capullo unas hermosas alas azules, y así en un abrir y cerrar de ojos, la oruga, ahora convertida en mariposa voló hacia la montaña, dejando perplejos a todos los insectos del jardín. Que más les puedo decir, la oruga tuvo un sueño, y decidió llevarlo a cabo, no sabía si lo lograría, ni sabía cómo, ni cuándo; y estoy segura que ¡Ni en sus más grandes sueños la oruga se imaginó volando!


Por: Regina Nahony Urieta

Agosto -2018


El que menos corre vuela

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