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Un buen gallo canta en cualquier corral

  • Foto del escritor: Regina Nahony Urieta
    Regina Nahony Urieta
  • 24 feb 2019
  • 2 min de lectura

Esas fueron las palabras que me dijo la profesora María, mi profesora de Psicología, el último día de clases de la secundaria, quien hubiera dicho que aquellas simples palabras me hubieran dada la fuerza para lograr innumerables metas en mi vida profesional.

He decidido empezar este artículo de esta manera, porque muestra de una manera simple lo importante que es tener buenos maestros y profesores a lo largo de nuestra vida escolar. Cuando un niño o adolescente tiene un docente que cree en él y que le da aliento para continuar, es mucho más probable que pueda triunfar en lo que desea lograr, muchas veces solo hace falta una palabra de aliento o una palmadita en la espalda que le otorgue confianza al estudiante para lograr sus objetivos.

Entonces, eso es lo que necesita el sistema escolar, necesita docentes que además de educar tengan la visión y misión de inspirar a sus estudiantes, de darles el valor que se requiere para soñar y creer que pueden lograr sus objetivos. ¿Suena fácil verdad? Se ve fácil; solo un par de palabras en el momento adecuado, pueden hacer la diferencia en la vida de un niño o adolescente, pero la situación es que para esto necesitamos docentes con vocación.

¿Y que es la vocación? Bueno, de acuerdo al diccionario de google; la vocación es el llamado que nace del interior del ser humano para desarrollar su potencial y sus habilidades… desde un carácter religioso es el llamado o inspiración que una persona siente procedente de Dios para llevar una forma de vida. Como se puede observar sería inaudito pedir que el 100% de nuestros docentes tengan un llamado a educar, es probable que muchos lo tengan, pero que pasa con el resto de docentes que no lo tienen? Aún sin una vocación inicial, todos podemos aprender cuando nos proponemos algo y como es bien sabido la práctica hace al maestro.

Cuando los docentes seamos capaces de admitir el gran impacto que pueden tener en la vida del estudiantes y de la posibilidad que tienen de impulsar su desarrollo; una vez la mayoría de los docentes sean conscientes de este hecho, el sistema educativo podrá abarcar de manera integral lo que es “educar”, porque educar no es solo la parte de académica, educar es formar para la vida, formar el carácter; educar es darle al estudiante las herramientas necesarias para afrontar la vida, afrontar decisiones difíciles, educar es formar!


Por: Regina Nahony Urieta

Junio - 2018


Un buen gallo canta en cualquier corral

 
 
 

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